04 de Julio 2007 - Terroristas libres y caballeros presos
Los terroristas que actuaron entre 1973 y 1990 están hoy libres. Algunos escriben sus memorias y relatan sus "proezas".
Una nieta mía cursa Periodismo, y el otro día, con el respeto que me tiene, me dijo:
-Oye, Hermógenes, mira las cosas atroces que hizo el general Krassnoff-. Y me pasó un artículo de "Rolling Stone", que un profesor le dio como lectura.
-Brigadier, no general -le aclaré, mientras tomaba conciencia de que el lavado de cerebros llega ya a mi entorno-. En el artículo "Testigos" decían que, en el Estadio Chile, donde había extremistas presos en 1973, Krassnoff se hacía llamar "el Príncipe". "Seis sobrevivientes... lo identificaron" como "el más destacado por su crueldad". "Hablaba de las sierras de Hitler, que... podían cortar a una persona o atravesar a varias a la vez. Nos pedía que le diéramos la oportunidad de usarlas". "A un muchacho le pegó un culatazo tan fuerte en la cabeza que rompió la culata". Otro testigo decía que Krassnoff exhibía al cantante Víctor Jara "como trofeo de guerra ante otras delegaciones de las fuerzas armadas". "El Príncipe había recibido la visita de unos oficiales, que comenzaron a golpearlo (a Jara). Lo divisamos a través de un vidrio. Después desapareció".
-Falso, y se lo voy a probar -le dije a mi nieta.
Fui a ver al brigadier a la cárcel, donde cumple y recibe sucesivas condenas por testimonios igual-mente falsos.
-Nunca estuve en el Estadio Chile -me dijo-. Se puede comprobar en la Dirección del Personal del Ejército que en 1973 estuve en la Escuela Militar. En el proceso por la muerte de Víctor Jara no es-toy procesado.
Krassnoff tiene dos particularidades: la primera, que es el único soldado condecorado en tiempos de paz con la Medalla al Valor del Gobierno de Chile, por haber enfrentado y abatido, en inferioridad numérica y de armamento, a la cúpula del MIR; la segunda, que es el único condenado en un proceso sin ser nombrado en él. El juez lo condenó en la sentencia por pertenecer "a la cúpula de la DINA", en circunstancias de que era teniente, y entre él y dicha cúpula había no menos de 80 otros oficiales superiores.
Sirven o entran a servir condenas en estos días otros oficiales y caballeros como él, que combatie-ron al terrorismo y que, en su vida personal y profesional, han sido personas intachables. Hace poco fue llevado a presidio el coronel (r) Wenderoth, en Osorno, donde él y su familia han sido siempre ampliamente respetados. Y también recae condena sobre el general (r) Ruiz Bunger, de la FACh, gravemente herido en un atentado terrorista.
Todos ellos salvaron a Chile de, en el mejor de los casos, convertirse en otra Colombia, pues en 1973 había unos 15 mil guerrilleros en el país, número coincidente con el de las FARC. Y, en el peor de los casos, nos salvaron de ser otra Cuba.
Los terroristas que actuaron entre 1973 y 1990 están hoy libres. Más de mil 500 se beneficiaron de la Ley de Amnistía que se deniega a los militares. Algunos escriben sus memorias y relatan sus "proezas", como Max Marambio, al confesar que hizo llegar al MIR el armamento que había en la embajada cubana en Santiago en 1973. El socialista Luis Jerez, en su libro "Ilusiones y quebrantos", dice que el actual senador Camilo Escalona, "honestamente, hizo su opción por la lucha armada", pero éste tampoco ha sido procesado, por supuesto.
No respetaban las leyes, usaban las armas y ahora tienen el poder. Supongo que es lógico que vayan a la cárcel quienes respetaban las leyes y, cuando aquellos ejercían el terrorismo, fueron llamados a combatirlo. Sobre todo si lo hicieron con éxito. Pero si bien ganaron la guerra, perdieron la posguerra. Y quienes ganaron esta última, aprovechan hoy de lavar los cerebros de la juventud.